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GEOLOGÍA, SUELOS Y PELIGROS NATURALES
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La geología es el estudio del material sólido terrestre, que compone la
superficie del suelo y el material debajo de la superficie del suelo. La
geología superficial se refiere al material expuesto en la superficie de la
tierra, la cual está generalmente compuesta de sedimentos granulares sueltos
(Figura 2.2.1). La geología del suelo rocoso se refiere a la base de roca sólida
abajo de los materiales superficiales (Figura 2.2.2).
La clasificación del suelo comúnmente se enfoca en las capas más altas de
sedimentos sueltos consistentes de masa orgánica compuesta y masa mineral. Los
suelos tienen características específicas que son importantes para la
planificación del terreno, especialmente la permeabilidad y la compactación. Es
crítico entender la geología de un sitio específico para poder trabajar con
ella, o controlar los tipos de peligros naturales que pueden amenazar el
desarrollo de la tierra en esa área. (Figura 2.2.3.)
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| Geología y Los Peligros Naturales |
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La juventud geológica relativa de la región y su actividad volcánica,
combinadas con un clima tropical, húmedo, crean un paisaje de peligros naturales
abundantes. Hay cuatro peligros mayores a considerar.
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1. |
La actividad geológica que originalmente construyó ese paisaje sigue
existiendo, por lo tanto la amenaza de erupciones volcánicas y terremotos
también existen.
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2. |
Los terremotos y los movimientos asociados de la corteza terrestre hasta
el mar pueden generar grandes marejadas o sunamis, los cuales amenazan las
áreas costeras.
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3. |
La topografía empinada creada por la actividad geológica de la región es
susceptible a deslizamientos. Las lluvias abundantes que caracterizan la
región y los fuertes vientos que acompañan a los huracanes exacerban esa
amenaza.
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4. |
La abundante lluvia en la región puede causar erosión de depósitos
sedimentarios de origen marino (piedra caliza, dolomitas, marlas y mármol),
resultan en la formación de grandes hoyos y túneles; tal erosión puede crear
hundimientos significativos que amenacen las estructuras construidas sobre
ellas. |
Un análisis cuidadoso de las condiciones geológicas en el escenario de la
planificación del terreno, antes de empezar el desarrollo, puede ayudar a
reducir los riesgos de cada uno de los peligros naturales.
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| Deslizamientos |
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Los deslizamientos se refieren al movimiento repentino de los materiales
terrestres en descendencia.
Los tipos específicos de deslizamientos incluyen caídas de roca, donde rocas
individuales o grupos de rocas se sueltan de una ladera y ruedan hacia abajo,
soltando escombros, donde una mezcla de piedra, roca y agua son empujados hacia
abajo con gran fuerza y velocidad destructoras. Las pendientes empinadas y las
elevaciones altas son inestables en la superficie terrestre. Las fuerzas de
erosión constantemente buscan remover material de las áreas altas y
re-depositarlo en las áreas bajas. A veces la erosión actúa en una forma lenta,
continua, casi imperceptible (por ejemplo, el transporte del sedimento de las
corrientes y el lento arrastre de éste aguas abajo). Otras veces la erosión
actúa en una forma abrupta y catastrófica, llamándose deslizamientos.
Los deslizamientos son quizás los más comunes de los peligros naturales
destructores en Centro América. En realidad, son los deslizamientos después de
un terremoto, inundación o huracán que por lo general resulta en la mayor
pérdida de vida y propiedad. Por ejemplo, el terremoto de enero 2001 en El
Salvador dejó una serie de deslizamientos que colectivamente resultaron en un
cálculo aproximado de 1,000 muertos .
Los factores importantes de control en los deslizamientos incluyen:
pendientes, alivio vertical (diferencial de elevación) entre el principio de un
deslizamiento y su final, la consistencia de los materiales subyacentes,
contenido de agua de los materiales subyacentes, la orientación de los lechos y
las fracturas de las planicies en la roca subyacente, la vegetación y las
alteraciones humanas del paisaje. Entre más empinada sea una pendiente, más
inestable es el material en esa pendiente. También, entre más grande el alivio
vertical presente, es mayor la velocidad que la masa de material deslizante
puede alcanzar. La roca sólida y los suelos compactos son menos propensos a
deslizarse que los escombros sueltos o compactados pobremente. Las adiciones
grandes y repentinas de agua al suelo en una ladera, tal como se experimenta
frecuentemente durante la época lluviosa, puede reducir la cohesión del suelo y
reducir la estabilidad del mismo. El lecho rocoso subyacente puede proveer
superficies por donde se pueda deslizar el material reemplazado. Si las
características tales como las fracturas y las planicies son orientadas de una
manera paralela con la pendiente, ellas incrementan el potencial de
deslizamiento.
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La vegetación abundante y las raíces profundas sirven para estabilizar el
suelo y limitar el potencial de deslizamiento.
Las siguientes condiciones naturales de un sitio son un indicador de una
amenaza incrementada de deslizamiento. Todos los factores son igualmente
importantes, por lo tanto, la lista no debería ser vista como que está hecha en
ningún rango ordenado específicamente.
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Áreas ya sea inmediatamente abajo de pendientes empinadas o en relieves
topográficos altos
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Áreas donde el lecho rocoso subyacente está rajado o fracturado en
planicies orientadas en paralelo con la pendiente prevaleciente.
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Áreas donde los suelos superficiales están compuestos de material suelto
o pobremente compactado, particularmente ceniza volcánica y otros materiales
arrojados de un volcán
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Áreas en las cuales sus suelos están propensos a desestabilizarse por la
recaudación de grandes cantidades de agua en las cuencas hidrológicas durante
las tormentas
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Áreas con vegetación mínima para enraizar y fijarla al
suelo. |
Cuantos más factores de estos se apliquen a un sitio específico, mayores
serán las posibilidades de que el sitio experimente deslizamientos. La
susceptibilidad de un sitio para sufrir un deslizamiento puede ser determinada
al comparar las condiciones del terreno con la lista de factores de peligro
antes mencionada. También puede ayudar ver material de referencia publicado para
la región sobre el sitio. Por ejemplo, la USGS ha publicado un mapa geológico de
Honduras (Figura 2.2.1 (de arriba)) y un mapa de susceptibilidad al
deslizamiento (Figura 2.2.4).
Las alteraciones humanas del paisaje que pueden contribuir a las amenazas de
deslizamientos en áreas sensibles al deslizamiento incluyen las siguientes:
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Cortes de carreteras y otras incisiones dentro de la ladera (por ejemplo,
cortar lotes de casas y volverlos pendientes empinadas) crean masas inestables
de material sin apoyo descendiente; particularmente dañinos son los cortes de
lomas retenidas por muros sin dejarles posibilidad para drenaje. El agua del
suelo retenida detrás de los muros incrementa la presión en los poros y el
peso en el material retenido, desestabilizando enormemente la masa
retenida.
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Remover plantas de raíces profundas desestabiliza enormemente el suelo en
una ladera e incrementa el potencial de deslizamiento. Ejemplos comunes de
este desollaje de vegetación incluyen la tala de árboles para crear
pastizales, tierra para la agricultura y la creación de campos para lotes de
casas.
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La adición de agua a los suelos de la ladera a través de la irrigación o
el deshacerse de aguas residuales sobre ellos, incrementan la presión de los
poros y la inestabilidad del suelo.
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Cualquier tamaño de rellenos de pendientes compactados
pobremente. |
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| Terremotos |
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El daño de los terremotos resulta de los movimientos en la corteza terrestre
y los temblores asociados. En raras ocasiones, el suelo llega a rajarse, pero
esta clase de daño está limitada a las estructuras locales que están ubicadas
sobre y adyacentes a la ranura. La información histórica dentro de la región
muestra que los terremotos en realidad han destruido poblaciones en La República
Dominicana y han forzado la reubicación de esa población. La mayoría de los
daños de terremotos viene de deslizamientos causados por los temblores de la
tierra. También ocurre mucho daño por las amplificaciones de energía del
terremoto de suelos sueltos y sobrecargados de agua. Las técnicas de
construcción de baja compresión tradicionales (lodo sin refuerzo, adobe,
ladrillo y concreto) son también significativamente más susceptibles al daño que
la construcción moderna reforzada.
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Los esfuerzos de planificación de terreno deben evitar la construcción de
estructuras importantes sobre o inmediatamente adyacentes a áreas con fallas
activas conocidas; ya que el potencial para daños de terremotos puede ser
intensificado en estas áreas. Las regiones de suelos sueltos o suelos húmedos y
cimas onduladas pueden amplificar los temblores e incrementar el daño del
terremoto, y por lo tanto, presentan una amenaza mayor a las estructuras
localizadas allí, incluyendo residencias, edificios municipales y
hospitales.
Aparte de evitar las áreas de mayor susceptibilidad a terremotos, los métodos
de construcción deben enfatizar las estructuras fuertes. Las casas de madera
pequeñas, de un solo piso han de mostrar poder sobrevivir mejor a los terremotos
que las construcciones de lodo sin refuerzo, adobe o ladrillo. Las estructuras
más grandes deben ser de concreto reforzado o construidas con acero en lugar de
bloques, concreto sin reforzar, ladrillos o madera. Antes de comenzar a diseñar
una urbanización, los profesionales técnicos, el diseñador y el cliente deben
revisar cualquier regulación existente relativa a la construcción en áreas
propensas a terremotos, tales como las normas de resistencia sísmica.
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| Maremotos |
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A simple vista podría parecer como que los maremotos no fueran un evento
geológico. Sin embargo, son inducidos por los terremotos. Los movimientos en la
corteza terrestre bajo la superficie marina pueden desplazar aguas marinas que
viajan hacia áreas de tierra adyacentes tan grandes como maremotos dañinos. Las
olas de los sunamis se pueden mover a velocidades de hasta 724 kilómetros (434
millas) por hora, a diferencia de las olas causadas por el viento, que viajan a
velocidades de hasta 90 kilómetros (55 millas) por hora. La altura de las olas
de un sunami puede alcanzar hasta los 30 metros (95 pies) en aguas poco
profundas, en comparación con la altura máxima de las causadas por el viento de
aproximadamente 20 metros (65 pies). El largo típico de una ola de un maremoto
hace que las aguas inundantes puedan crearse continuamente en las áreas costeras
por otros 5 a 10 minutos más, causando daño severo a la tierra y las
propiedades, al igual que presentando una amenaza severa para los humanos y los
animales, debido a la fuerza de inmersión extendida.
Debido al tamaño potencial y a la velocidad de un gran maremoto, es difícil
emplear la planificación de sitios para evitar el daño producido por un
maremoto. Las áreas de 30.5 metros (100 pies) de altura en adelante al nivel del
mar pueden ser dañadas por maremotos extraordinariamente grandes. Cuanto más
cerca de la costa se encuentre y más baja sea la elevación de un sitio, más
propenso está a experimentar daños causados por un maremoto. Las bahías
encerradas y poco profundas pueden tender a amplificar la energía de las olas
como en un “efecto de bañera” incrementando el potencial de daño. Sería prudente
el evitar construir estructuras grandes e importantes muy cerca de la costa y en
elevaciones muy bajas.
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| Volcanes |
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Los volcanes marcan los lugares en la superficie terrestre donde el magma o
la roca derretida, escapan a la superficie de la tierra. El magma puede emerger
lenta y silenciosamente a la superficie como corrientes de lava, las cuales,
habiéndose creado durante el paso del tiempo, actúan como un escudo para el
volcán. Alternativamente, la liberación explosiva de gases entre el magma puede
producir el flujo de ceniza y escombros, los que crean el clásico cono de muchos
volcanes. Los tipos de erupciones particularmente violentas y peligrosas son los
deslizamientos de ceniza caliente derretida, roca y escombros que fluyen ladera
abajo a gran velocidad.
El daño causado por erupciones volcánicas es similar al causado por
derrumbes, con el problema sumado de que la lava, ceniza y escombr os que se
precipitan por la ladera son extremadamente calientes (más de 700 grados
Celsius). La ceniza soplada hacia la atmósfera puede cubrir también grandes
áreas a favor del viento lejos del volcán, absorber la luz del día, destruir
plantaciones y hacer difícil la respiración. En el caso de una erupción
explosiva, puede darse una ola de energía expansiva procedente del volcán y
causar daño severo por varios kilómetros alrededor de la explosión.
Similar a la amenaza de un terremoto, la actividad volcánica se riega a
través de toda la región y las grandes erupciones pueden dañar considerablemente
las áreas circundantes de un volcán. Por lo tanto, es difícil evitar todo el
daño potencial de un terremoto durante el proceso de planificación de un sitio.
Sin embargo, la posibilidad de daño excesivo se incrementa cuando se está más
cercano a un volcán. Hasta donde sea posible, una urbanización debe estar lo más
alejada posible a volcanes activos. Los planes de evacuación integrales deben
ser preparados para áreas en desarrollo cercanas a volcanes activos. En la
actualidad ya existen mapas de lugares donde se localizan volcanes
históricamente activos .
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| Hundimientos |
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Las áreas con fundamentos de ciertos tipos de rocas a base de calcio (piedra
caliza, dolomita, marla y mármol) que también reciben precipitación abundante
están sujetas a formar hundimientos. Estas rocas son susceptibles a disolverse
al exponerse a la lluvia ácida y al agua freática. Las ranuras naturales en este
tipo de rocas se hacen más anchas y se expanden con las corrientes de agua.
Comúnmente se hacen cuevas de las rocas. Cuando colapsa el techo de una cueva
por el sobrepeso de la roca, se forma un hundimiento y cualquier cosa que haya
estado localizada sobre el hueco se viene abajo. (Figura 2.2.11).
El examinar un mapa geológico de un lecho rocoso puede servir para determinar
si un lugar en particular tiene fundamentos de piedra caliza calcárea. Las rocas
a base de calcio pueden ser el fundamento de grandes áreas, razón para no
construir en esa zona. Sin embargo, vale la pena considerar que los hundimientos
son relativamente raros aún en áreas fundamentadas con rocas a base de calcio.
Los hundimientos sólo ocurren cuando el agua ha disuelto por completo la roca
subyacente convirtiéndola casi en una gran caverna, y es cuando el techo de ésta
se vuelve débil y no soporta el material. La guía obvia para investigar un sitio
y minimizar el potencial de daño por hundimientos es la de evitar desarrollar
urbanizaciones en áreas fundamentadas en piedra caliza, marla, mármol o dolomita
cerca de depresiones superficiales y hundimientos conocidos.
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