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Mitigando el daño de un huracán. Es obviamente
imposible alterar el potencial de ataque de un huracán, pero es posible reducir
el impacto físico de la tormenta en el medio ambiente construido, tanto por
medio de mejores técnicas de construcción (el objetivo de la serie de
entrenamientos de la Asociación Nacional de Constructores de Casas) y a través
de diseños en el sitio.
Los edificios peligrosamente expuestos generalmente son aquellos que
enfrentan directamente las costas donde los huracanes hacen su aterrizaje
típicamente, sin cubierta vegetativa o formas de tierra que puedan intervenir,
tales como dunas, para aminorar el poder del viento. En estos casos, usted puede
seguir tres opciones, de la manera siguiente:
Haga la urbanización retirada del agua. Mantenga
por lo menos suficiente distancia para evitar impactos directos de las oleadas
de la tormenta. Si no es posible mantener una distancia retirada que evitará
todos los impactos de la oleada, sería conveniente por lo menos minimizar esos
impactos mediante la orientación perpendicular de los edificios (el lado más
angosto hacia adelante) con respecto a la ribera para permitir que más agua pase
el edificio y que se retire y así le pegará menos agua de frente— lo que nos
lleva directamente al próximo punto.
Eleve los edificios. Por lo general, esta es la
mejor solución próxima para la vivienda. El elevar en pilotes permiten que el
viento y el agua se muevan debajo del edificio para que las oleadas de la
tormenta no le peguen directamente. Es esencial, sin embargo, asegurar la
integridad de la estructura de estos soportes.
Mantenga la cobertura vegetativa y las dunas
naturales. Desde la perspectiva de diseño del paisaje, sin
embargo, es posible reducir los impactos del viento mediante la preservación de
la cobertura forestal que ya pueda existir, especialmente árboles que por
naturaleza son lo suficientemente fuertes para aguantar vientos o cualquier
sistema de dunas, colinas bajas que ya puedan existir, además es importante
preservar otras formas de cobertura de plantas en todas las dunas debido a que
el efecto de estabilización del suelo de tal vegetación puede minimizar la
erosión proveniente de las olas en las zonas costeras, reduciendo así una
amenaza a largo tiempo a la estabilidad de los desarrollos urbanos costeros. La
Figura 2.3.1 ilustra como tales sistemas pueden asistir en la protección de
viviendas contra oleadas de tormentas y de los vientos.
Los árboles como artefactos de enfriamiento. La
cobertura forestal y los árboles individuales proveen sombra. El efecto de
enfriamiento que nos proporciona puede obtenerse, ya sea mediante la
preservación del bosque natural o a través de plantaciones estratégicas. En
último caso, los tipos de árboles que más soportan deberán ser considerados
cuidadosamente de acuerdo al clima que los rodea, los suelos, la altitud y otros
factores, idealmente por medio de la consulta a un experto en botánica o a un
arquitecto paisajista.
Escoger los lugares para tales árboles es crítico, debido a que al darles
sombra a las ventanas de esos edificios que están de frente al sol en el momento
más caliente del día, puede afectar la temperatura interior del edificio (Figura
2.3.2), aunque el sol tropical por lo general se encuentra bien elevado, las
temperaturas de la mañana y de la tarde dependen de las exposiciones orientales
y occidentales y de la posición de las ventanas con relación al paso del sol. La
cobertura forestal también sirve para moderar la exposición al sol fuerte en las
áreas exteriores y debe considerarse cuidadosamente para ese propósito. Por
ejemplo, si los pasajes para peatones u otros caminos son parte del plan del
sitio, una sombra efectiva puede hacer estas áreas más hospitalarias en esos
días calientes que en un ambiente sin arboles y vegetación.
La cobertura forestal también desempeña un papel al hacer que las superficies
pavimentadas sean más tolerantes. Los árboles de la calle, situados en la
mediana o a la orilla de la calle, pueden moderar por lo menos algo el calor
reflejado por las superficies pavimentadas, al igual que puede hacerlo la
plantación estratégica de árboles dentro de los lotes para estacionamiento, sin
embargo se debe tener cuidado, en proporcionar un espacio adecuado y un ambiente
viable para tales árboles.
Los árboles de la calle se encuentran a menudo bajo gran tensión ambiental, y
no siempre sobreviven mucho tiempo. Es importante escoger especies más fuertes
de árboles conocidos que pueden soportar tales circunstancias y plantarlos en
ambientes que aseguren un flujo adecuado de agua y aire en el suelo de los
alrededores del sistema de sus raíces. Requerirá demasiado detalle, enlistar
familias específicas que serían apropiadas para la variedad de ambientes a
través de toda la región, dadas las diferentes altitudes y condiciones. En
cambio lo recomendable es consultar con un experto en botánica, o el
departamento forestal de una universidad local, o con expertos forestales de
alguna agencia internacional especializada en agricultura, parques o el medio
ambiente.
Durante la construcción, las urbanizaciones deben considerar usar superficies
pavimentadas que permitan que el agua se filtre dentro del suelo, tales como
bloques porosos de “Gramacreto”, estos proporcionan una superficie dura para
estacionarse o caminar, permitiendo la filtración del agua .también para reducir
el reflejo del calor de regreso a la atmósfera, lo que constituye uno de los
mayores problemas con el asfalto.
El agua como un refrescante. Los lagos naturales no
son un atractivo ambiental que se encuentran frecuentemente en nuevos sitios de
urbanizaciones, pero pueden brindar frescura a medida que el aire se mueve a
través de la superficie del lago, enfriando ese aire. Tales lagos también
proporcionan valor estético y oportunidades de recreación. Pero otras maneras de
refrescar los ambientes calientes pueden ser diseñadas a través de elementos
como fuentes públicas en parques. Las comunidades menos pobladas pueden
encontrar tales fuentes como una extravagancia ya que éstas necesitan
mantenimiento, sin embargo moderan la temperatura dentro de una área limitada.
Por otro lado, las fuentes de agua estancada hechas por el hombre, tales como
lagunas o charcos causados por un pobre drenaje, pueden volverse fuentes de
enfermedades debido a su potencial como lugares para crianza de zancudos. Por lo
tanto, el almacenamiento exterior del agua se debe considerar muy cuidadosamente
para evitar errores que puedan necesitar ser rectificado más adelante.
El enfriamiento como una meta en el diseño de una
construcción. Los colores oscuros absorben el sol; los colores
brillantes lo reflejan. No es ningún accidente que la mayoría de los edificios
en los países tropicales han tenido tradicionalmente tonalidades blancas o
pastel. Estos colores minimizan la absorción del calor solar del edificio. Este
principio es particularmente importante con respecto a las azoteas y puede valer
la pena incorporarlo dentro de los principios de diseño para construir
exteriores en climas cálidos. La figura 2.3.3 ilustra los efectos medidos del
color claro y el oscuro de terrazas en las temperaturas de la superficie cuando
se comparan con el aire exterior. Al mismo tiempo, una mayor absorción solar
puede ser deseada en realidad en lugares altos donde las temperaturas son más
frescas, pero esta situación probablemente ocurre en la región sólo en
elevaciones muy altas y puede depender también de otras características
climáticas locales, incluyendo la dirección de la exposición solar y las sombras
de las montañas aledañas.
Los climas más tibios han generado por mucho tiempo adaptaciones en diseño de
edificios con el objetivo de proveer tanto sombra como brisas frescas a los
ocupantes. Los pórticos con sombras cumplen con este objetivo, al igual que los
balcones, los aleros sobresalientes y otros similares, especialmente cuando su
orientación solar se considera cuidadosamente como parte de un esquema de diseño
completo. Aunque estas características son parte de un diseño de construcción,
es ciertamente posible considerar la localidad del edificio, los materiales de
construcción y el diseño exterior durante el curso de la planificación del
terreno, como una medida para humanizar el ambiente construido para adquirir
mayor comodidad natural.
Aprovechar de los movimientos del aire natural a lo largo de las pendientes
puede servir para refrescar durante el día y dar calor durante la noche. Debido
a que el aire tibio cerca de la superficie de la tierra la calienta y se
expande; este aire más liviano y más tibio tiende a elevarse en las pendientes,
produciendo aires ascendentes durante las horas del día, en la tarde ocurre lo
contrario con los vientos descendientes en las pendientes locales, llevando aire
más fresco que se precipita a niveles más bajos.
Es importante aprender cuanto sea posible acerca del contexto local de tales
esquemas para poder maximizar los beneficios de la comodidad de un buen diseño.
Muchas estructuras que utilizan los estilos de la arquitectura vernácula ya
aprovechan de los movimientos naturales del aire al dejar que éste entre más
fresco al edificio al nivel del suelo, creando mecanismos que permitan la salida
de aire más caliente a través del techo o de la terraza. Los diseños de
construcción deberán seguir esta lógica para ayudar a los residentes a mantener
ambientes de vivienda más cómodos adentro de sus casas.
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