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La información acerca del sitio mismo es en muchas maneras
relativamente neutral hasta que se compara con las intenciones
de la construcción del sitio. Por ejemplo, un solo edificio de
apartamentos que crea una densidad de población considerable
dentro del espacio que ocupa puede funcionar bien dentro
de un sitio más grande que contiene mayor espacio donde no
se puede construir, pero que es un sitio ideal para ese edificio
por lo aislado, mientras que el mismo sitio puede funcionar
muy pobremente si la meta es la de construir muchas viviendas
familiares de un tamaño de 200 a 400 metros cuadrados cada
una.
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En el último caso, el diseñador está mucho más
interesado en encontrar un sitio con tierras más planas,
con menores limitaciones naturales y con franjas más o
menos extensas de tierra en donde se pueda construir las
casas. Además, las limitaciones del sitio forzarán la mayoría
de la construcción a un esquema lineal relativamente
estrecho, que también impone limitaciones en los tipos de
planes de sitios que podrían ser aceptables. Cuanto más
claras sean las intenciones de esa construcción, más fácil
será adquirir un criterio más preciso en el cual se pueda
comparar la información recopilada dentro de la base de
datos para poder encontrar el sitio que mejor se compare
con las intenciones de la construcción.
Sin embargo, la tierra absolutamente plana o solo con un
poquito de desnivel sin vida silvestre, sin cerros, sin zonas de
inundación o lagos es el sitio ideal simplemente porque no le
impone limitaciones al constructor. Un principio importante
es que mientras algunas situaciones presentan limitaciones
absolutas (por ejemplo, construir en las faldas de un volcán
activo), muchas otras limitaciones aparentes, si se manejan
creativamente, se pueden volver características ambientales
atractivas que en realidad le dará más valor al sitio.
Por ejemplo, a la gente le encanta el acceso al agua, el único
problema es el de evitar los peligros que el agua también puede
imponer; a la gente le encantan la vistas de costas atractivas,
de cerros y montañas; el único inconveniente es el de no
exponerlos a condiciones peligrosas innecesariamente. Las
zonas pantanosas atraen pájaros y otras formas de vida silvestre
que a menudo dan un gozo pasivo a los que están cerca; en
otras palabras, las partes de un sitio que no pueden ser aptas
para la construcción de vivienda u otras construcciones puede
añadirle valor al desarrollo urbano completo porque incluyen
dimensiones estéticas o recreacionales en la calidad de vida de
los residentes. Los diseñadores perceptivos tomarán estos
factores en consideración dentro de su proceso de selección
del sitio.
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